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Abr

Certificándome como Scrum Master

scrum_board_pixelLa semana pasada, asistí durante dos días a un curso de certificación como Scrum Master pagado por mi empresa (kudos para sixservix) e impartido por Alan Cyment Ariel Ber.

Existen muchas dudas sobre el contenido y valía de esta certificación. En algunos casos, porque hay gente que no sabe (o no sabe BIEN) qué es eso de scrum; y, en otros casos, porque los que sí conocen scrum no entienden qué valor puede aportar una certificación sobre la materia.

No voy a escribir otro artículo sobre qué es scrum -hay mucha y buena literatura sobre la materia- pero si os voy a contar mi opinión y sensaciones sobre el curso en concreto.

La primera pregunta que debo responder es: ¿Mereció la pena asistir al curso? Sí, sin duda. Es uno de los mejores cursos a los que he asistido. No sólo por el contenido del mismo, sino por la forma de estructurar y enfocar la materia que practicaron los dos profesores.

Durante dos días, no vimos ni una sola diapositiva ni encendimos un ordenador. El planteamiento, desde luego, fue algo refrescante para aquellos que provenimos del mundo de la informática. A través de actividades y juegos como “El hipnotizador Colombiano” o “El vampiro de Hamburgo”, aprendí aspectos del comportamiento humano sobre los que asienta scrum su pragmatismo.

Que había que demostrar la resolución de sistemas complejos mediante empirismo, pues nos ponían a dibujar triángulos isósceles trotando por un plano que era la clase y donde los vértices éramos nosotros mismos. Que había que poner en práctica scrum y ver cómo lo practicábamos (mal), pues a jugar al famoso “Juego del Pajarraco“, inventando por Alan.

Creedme, ver a 20 adultos tirados en el suelo, construyendo un pajarraco con piezas de Lego, estresados ante la presión del tiempo y un montón de requisitos cambiantes, es algo digno de ver. Y muy muy pedagógico.

Ariel y Alan no se limitan a dictarte las reglas de scrum que cualquiera puede encontrar en Internet. No te enseñan scrum, te hacen VIVIR scrum.

El sello de Certified Scrum Master. Para molar :)

El sello de Certified Scrum Master. Para molar.

Por otro lado, asistir al curso te da derecho a hacer el examen de Scrum Master certificado por la Scrum Alliance (CSM). Lo que en la práctica supone certificarte automáticamente, puesto que el examen sólo es una mera prueba de auto-evaluación: no se puede suspender.

Realmente, la certificación como Scrum Master significa que asististe durante dos días a un curso impartido por un pedagogo reconocido por la Scrum Alliance. Ni más ni menos. ¡Ah, sí! Y que puedes adornar tu blog y tu curriculum con este logo tan chulo de aquí a la derecha. Es naranja, tiene círculos y una cresta… y se parece sospechosamente a un logro de videojuego de la 360.

Eso si, tener el CSM es uno de los requisitos que se exigen para convertirte en Certified Scrum Professional o CSP, el siguiente paso que debes dar si quieres dedicarte a enseñar scrum al resto del mundo con el respaldo de la Scrum Alliance.

Como conclusión: sí, recomiendo el curso de Certified Scrum Master, pero lo que de verdad os recomiendo es el curso de Certified Scrum Master impartido por Alan y Ariel que es el que yo viví y disfruté. En mi caso, ellos y la fantástica dinámica de grupo creada junto a todos mis compañeros fueron los que hicieron especiales y mágicos esos dos días.

¿EPÍLOGO… O PRÓLOGO?

El lunes llegué al trabajo y comencé a explicar scrum de una manera natural a un equipo que no lo conocía. No sólo tenía los conocimientos, los había interiorizado. Conceptualizábamos, priorizábamos y planificábamos nuestro primer ‘proyecto’ scrum: un curso de formación para nuevos usuarios de nuestra aplicación de almacenes.

Por supuesto, tuve que afrontar las preguntas más o menos inquisitorias de los más escépticos con el marco de trabajo. Algunas eran de libro. Otras, sin embargo, las pude responder improvisando con las técnicas y conocimientos que me habían enseñado la semana pasada. Me sentí bien. Me sentí seguro. No era un mero robot que repetia las cuatro normas del marco de trabajo. Era un Scrum Master (novato) que utilizaba la visión y los valores de scrum para responder a las dudas y preguntas del equipo. Alan y Ariel me habían preparado bien.

No debí hacerlo del todo mal porque un compañero me felicitó por la charla durante la hora de la comida “Me gusta scrum. Encaja. Parece que tiene respuestas para todo“.

No estoy seguro de que scrum tenga respuestas para todo, pero sí sé que quiero ir contestando las preguntas poco a poco. Como mis profesores dicen: el curso no es más que el primer paso en un largo, larguísimo camino.

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