03
Mar

Tagging: Categorías vs. Etiquetas

etiquetaTradicionalmente, los informáticos hemos categorizado la información para estructurarla y facilitar el trabajo con ella. Sin embargo, parece que el trabajo con categorías ha quedado desfasado tras la irrupción del mundo web 2.0. Han llegado las tags, las etiquetas y, con éstas, toda una revolución de la forma en la que gestionamos nuestra información. ¿Han muerto las categorías? ¿Qué son exactamente eso de las tags? Si debes diseñar una aplicación, es importante que conozcas las diferencias entre unas y otras.

Una etiqueta o tag es un término no jerárquico asociado a una porción de información determinada, que funciona como un metadato que contribuye a la descripción de la información en sí y permite que dicha información sea recuperada en búsquedas posteriores.

Lo importante, lo único realmente importante del ‘frasón‘ anterior y lo que distingue una categoría de una etiqueta es que esta última no es jerárquica.

Mientras que es posible definir una categoría como un elemento estructurado que permite facilitar la navegación por la misma, una etiqueta puede usarse libremente sin jerarquía alguna. Así, por ejemplo, cuando visitamos un artículo perteneciente a la categoría ‘deportes’ podemos navegar por las categorías inferiores ‘fútbol‘ o ‘ciclismo‘; o navegar por la categoría superior ‘hobbies‘. En cambio, si utilizamos tags, el artículo tendrá un conjunto de etiquetas, como ‘fútbol‘ ‘Atlético de Madrid‘ o ‘Cristiano Ronaldo‘, sin ninguna relación entre sí más que la propia asociación con dicho artículo.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL USO DE CATEGORÍAS Y ETIQUETAS

La principal ventaja de las categorías es que permiten estructurar la información y, si se usan adecuadamente, no tienen un número muy elevado. Esto permite que las búsquedas de información mediante la navegación por las categorías sea cómoda y sencilla.

El inconveniente de las categorías viene precisamente de su número limitado y su rigidez. Son creadas por administradores y es posible que no cumplan todas las necesidades de categorización de los usuarios o que estos usuarios no sepan cómo utilizarlas correctamente.

Las etiquetas tienen la ventaja de que no están predefinidas. El propio usuario las crea y las usa. No existe el problema de elegir la categoría apropiada para una información; se crean y se asocian las etiquetas  que mejor representen el contenido.

El problema de las etiquetas es que la creación y el uso de las mismas implica la aparición de homónimos (etiquetas que se usan con diferentes significados) y sinónimos (múltiples etiquetas con el mismo significado), lo que puede dificultar la búsqueda de la información etiquetada.

CUÁNDO UTILIZAR CATEGORÍAS Y CUÁNDO UTILIZAR ETIQUETAS

Una vez comprendidos los pros y contras de categorías y etiquetas, podemos decidir cuándo es adecuado utilizar categorías, tags o ambos conceptos para catalogar nuestra información. Aunque parece que se pueden extraer dos conceptos claros:

  • Si la creación de información depende de procesos propios de nuestra aplicación y dicha información puede ser validada y catalogada de forma más o menos automática, entonces el uso de categorías parece lo más adecuado.
  • Si la información tiene múltiples orígenes con criterios de creación heterogéneos, parece más adecuado el uso de etiquetas.

El uso de tags se ha extendido exponencialmente desde el comienzo de la web 2.0 y la web semántica, debido a que la información es creada de forma directa por los propios usuarios de las aplicaciones, en vez de por los administradores de las mismas. Si tienes un sitio como YouTube, parece que no tiene mucho sentido que crees unas categorías predefinidas para los vídeos, seguro que tus usuarios acabarán sorprendiéndote.

tags

Sin embargo, sería absurdo que limitáramos el uso de las tags o etiquetas a las aplicaciones de web 2.0. Se pueden utilizar perfectamente en cualquier tipo de aplicaciones informáticas. En mi caso, por ejemplo, en algo ‘supuestamente’ tan alejado como la gestión de pedidos de STORETTO.

Al enfrentarse a los pedidos de mercancía por parte de clientes, los usuarios de la aplicación se han encontrado con que la categorización de las salidas (simples, a punto de entrega, recogida, devolución, etc.) y los atributos de las mismas no podrían cubrir la infinita casuística que supone la distribución de bebidas y alimentación. Así, fue natural que solicitaran el uso de etiquetas para los pedidos… aún cuando ni siquiera conocían el concepto de tagging.

Ahora, los usuarios de storetto pueden trabajar con pedidos de tipo simple o a punto de entrega y varios más (cada uno con su propia y especifica lógica de negocio) Además, pueden etiquetarlos con términos de lo más pintoresco: ‘mercancía peligrosa‘, ‘para la ruta de Xirivella‘, ‘miércoles‘, ‘trailer‘, ‘Carlos‘ o ‘pagado‘, por poner algunos ejemplos.

No es que seamos unos pioneros, ya se puede ver el uso de tagging en los ámbitos más diversos, desde la gestión de ficheros de Güindous, los marcadores de Firefox o en aplicaciones web tan conocidas como JIRA.

Los desarrolladores tendemos a autoformarnos en tecnología pura y dura. Como mucho, invertimos tiempo en aprender y memorizar como mandriles patrones de diseño, sin darnos cuenta de que repetimos  muchos de estos patrones sin plantearnos si hay otras opciones más optimas. Espero que este artículo haya abierto los ojos a más de un diseñador de aplicaciones, como yo los abrí en su momento. Sin caer en la tentación de meter etiquetas con calzador en cualquier rincón de nuestra aplicación, hay que considerar el tagging o etiquetado como un recurso de diseño que no debemos despreciar.

BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES



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